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Cómo cuidar tu calzado de piel para que dure años

Consejos · · Somos Zapateros

Manos de un artesano trabajando un zapato de piel

La piel es un material noble: se amolda al pie, respira y, si se cuida, envejece bien. No hace falta mucho equipo ni mucho tiempo, solo constancia.

Déjalos descansar

La piel absorbe la humedad del pie durante el día y necesita tiempo para secarse. Si puedes, alterna tus pares y evita usar el mismo dos días seguidos.

Límpialos seguido

  • Quita el polvo con un cepillo de cerdas suaves o un paño seco después de usarlos.
  • Para manchas, usa un paño apenas húmedo. No los metas al agua ni a la lavadora.
  • Si se mojan, rellénalos con papel y déjalos secar a la sombra, lejos del sol, estufas o secadoras: el calor directo reseca y agrieta la piel.

Hidrata la piel

Cada cierto tiempo, según el uso, aplica una crema o grasa para calzado del tono de la piel o incolora: una capa delgada con un paño, deja que se absorba y saca brillo con un cepillo. La piel hidratada no se cuartea y resiste mejor el agua.

Gamuza y nobuk se cuidan distinto

Estas pieles no llevan crema ni grasa. Se limpian en seco, con un cepillo especial para gamuza, siempre en la misma dirección. Un protector en aerosol ayuda a que no se manchen con el agua.

Guárdalos bien

  • Usa hormas o, en su defecto, papel, para que conserven la forma.
  • Guárdalos en un lugar seco y ventilado; las bolsas de tela son mejores que las de plástico.
  • Usa calzador y desata las agujetas al ponértelos: así no se vence el talón.

Repara a tiempo

Cambiar unas tapas o unas medias suelas a tiempo cuesta poco y alarga mucho la vida del zapato. Esa es una de las ventajas del calzado de piel bien construido: se puede reparar. Si quieres saber por qué, mira cómo se hace un zapato artesanal.

¿Buscas tu siguiente par? Revisa la guía de tallas y conoce el calzado de nuestros artesanos.

Etiquetas: piel, cuidado

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